"Los problemas del atleta hiperansioso"
Traducción de la obra, de Ogilvie B. C. & Tutko, T. A. (1966). Problem athletes and how to handle them. London. Pelham Books. Cap. IV. (Los problemas del atleta hiperansioso.)
El atleta hiperansioso presenta un problema único en su género ya que su contribución al equipo se ve amenazada por demasiado ímpetu y celo. El atleta que parece consumirse psicológicamente antes de una competencia, se convierte así en su propio enemigo. Difiere grandemente de muchos otros atletas que presentan problemas de los cuales hablamos porque la situación en éste no es motivarlo; se tratará sobre todo de ayudarlo, constantemente, a adoptar el ritmo que convendría más a sus futuros rendimientos. Antes de discutir causas y aspectos importantes de este problema y de hacerlos partícipe de nuestras recomendaciones, sobre la forma de dominar los efectos, deseamos recordarle lo que sabemos respecto de las reacciones emocionales ante el stress.
Todo análisis sobre los problemas de estrés deberá incluir un breve enfoque de las características humanas de la ansiedad.
Se han hecho muchas investigaciones relacionadas con la influencia de la ansiedad sobre el comportamiento del hombre y se le considera por lo general como una reacción humana fundamental, esencial para la propagación de la especie. Se trata de un mecanismo para mejorar las facultades de adaptación al medio. Sobre la base de experiencias pasadas, el organismo ha aprendido por la percepción selectiva, a interpretar estas situaciones y a reaccionar ante ellas. Por percepción entendemos a la discriminación soez, que devienen poco a poco más sutil, que emerge gradualmente de experiencias positivas y negativas.
La reacción humana más corriente a todo estímulo se caracteriza o por la lucha o por la huida. Entre ambas hay una gama de sensaciones. Las palabras lucha o huida resultan quizás demasiado impresionantes para representar lo que el individuo siente en realidad; subjetivamente, cuando nos hallamos en situación de estrés, decimos que nos sentimos enervados, inquietos o mal, pero con frecuencia no nos atrevemos a decir abiertamente que sentimos miedo. Dentro de nuestra cultura se rechaza considerar esta sensación. Reconocer el miedo nos trae como consecuencia alteraciones en el comportamiento.
Queremos hacer la generalización siguiente: el entrenador que, por sus conveniencias personales, prohíbe a sus atletas el miedo como experiencia o como expresión consciente, creará con este rechazo, una atmósfera que condicionará en los miembros ansiosos del equipo sentimientos de culpabilidad. De ahí un efecto compuesto en el seno del cual los sentimientos de temor serán reprimidos a nivel consciente, haciéndose as manifiesta las consecuencias de este temor sobre el comportamiento del atleta. Su necesidad de ocultar el miedo creara una barrera que con el tiempo será más difícil de resolver. Mientras más tiempo haya funcionado esta barrera para ocultar los verdaderos sentimientos, mayor será el tiempo necesario para reducir o modificar los efectos.
Así, Seyle, llego a la conclusión de que existen tres niveles de descompensación fisiológica, como consecuencia directa de una exposición a un estrés creciente.
1. Poseemos una reacción de "alarma" que permite al cuerpo reaccionar ante el estrés mediante una acción espontánea que deberá compensar las exigencias fisiológicas de la situación particular de este estrés. En el plano fisiológico, estamos en "guardia", listos para la acción.
2. Desarrollamos un estado de "resistencia", en el cual la movilización fisiológica alcanza un nivel óptimo o apropiado que tiene en cuenta capacidades individuales. Estamos constantemente prestos para la acción.
3. Alcanzamos un estado de "agotamiento" , que se produce en el momento en que el estrés presenta exigencias fisiológicas que exceden las capacidades individuales. Esto puede ser la consecuencia de un aumento de la intensidad o de la duración de la estimulación. Puede esperarse que el tipo de deporte practicado juegue un papel importante; los efectos de duración serán más significativos en aquellos que corren largas distancias, los efectos de intensidad para los velocistas.
A estos tres estados generales podemos mencionarles como estados psicológicos más evidentes. En teoría los factores fisiológicos y psicológicos pueden ser separados, pero no en la practica.
En el nivel de "alarma":
1. Disminución del campo de interés.
* Presentando menos atención a los demás.
* Reduciendo su acuidad auditiva a nivel de los ruidos ambientales.
* Limitando su vista y su sentido únicamente a los índices que desempeñan un papel sobre el rendimiento (por ejemplo: un reflejo muscular al ruido de la pistola).
2. Concentración del campo de percepción.
* Consciencia reducida de la presencia de otros concursantes.
* Consciencia reducida de potras pruebas en desarrollo.
* Atención únicamente concentrada en los índices que tienen por función mejorar el rendimiento (por ejemplo: la ubicación de las marcas para la carrera de impulso).
3. Sana seguridad que se apoya en la actitud positiva que consiste en saber de qué se es capaz.
* Nivel de aspiración alto y el tono emocional también.
4. Compromiso emocional que se apoya en la dignidad de poder decirse que se va a dar lo mejor de sí mismo.
* Se deben cumplir sus necesidades personales que se tienen como tareas antes de poder hacerlo por las de su entrenador, de su equipo o de su colegio.
5. Nivel de ansiedad que permite una agresividad normal en forma global y que deja los "codos libres" para afrontar y vencer a los adversarios.
* No-temor a las tendencias agresivas.
* No impresionarse demasiado por la posibilidad de vencer a los contrarios.
* No deber nada a nadie en caso de victoria.
* Ser capaz de aceptar la nueva responsabilidad, la victoria posible o incluso el título de campeón.
Podemos considerar todo esto como el aspecto más positivo de la función desempeñada por la ansiedad en su conjunto. Cuando todas estas características psicológicas obtenidas por correlación se adicionan, se alcanza el "nivel ideal de resistencia"; es el momento óptimo para actuar.
Consideremos ahora algunos ejemplo de deportistas de acuerdo con el grado de stress y de ansiedad.
El primero es el que la ansiedad se mantiene en un nivel elevado. Al observarlo se percibe que está casi paralizado o que ha perdido la coordinación neuromuscular. Es la imagen misma de la tensión y tiende a reaccionar de forma exagerada ante las gentes y las situaciones. Parece como si se mantuviera en guardia sin razón, como si tuviera que defenderse de una amenaza súbita. Ya sea hiperactivo o no, ello no refleja forzosamente lo que siente. Observamos que el atleta que exterioriza por lo menos una pequeña parte de su tensión resulta ser el mejor. El individuo que se contiene y reprime su necesidad de acción solo reportará los efectos de su ansiedad en la competencia.
Los atletas que habitualmente, a causa de su nivel de ansiedad por lo general alto, alcanzan muy pronto su máximo, afrontan la prueba con una ansiedad exagerada y continuamente en una situación de estrés intenso. El efecto prolongado de un estrés continuo que ataca sus reservas psicológicas, agota prematuramente su capital de energía psíquica.
Lo que tienen en común los atletas ansiosos es un nivel elevado de tensión. No llegan a alcanzar gradualmente su mejor nivel, de lo cual dimana luego la armonía mental y física ideal para el rendimiento y próximo potencial verdadero. indudablemente se mantienen muy tensos. Así, resulta fácil prever cómo se instalará la anarquía que vaciará al atleta de su energía y reducirá su potencial.
Alguno de los signos más objetivos que indican que el atleta esta al alcanzar su máximo en el plano psicológico:
1. Sus movimientos no tienen el ritmo y su facilidad habituales; son sacudidos, casi espasmódicos, como si sus músculos estuvieran atados.
2. Aumento de la actividad "pilomotora", por encima de lo que es disponible en una reacción normal al estrés. A pesar del aumento de su temperatura corporal, se queja de "sudores fríos".
3. Con frecuencia se queja de tensión en el cuello y los hombros y teme a los espasmos estomacales.
4. Algunos entrenadores utilizan como índice el grupo muscular de la mandíbula. Sería demasiado largo enumerar aquí la cantidad de signos físicos indicadores de una gran tensión.
5. El atleta hiperansioso pierde su poder de concentración en vez de limitar su percepción a los índices necesarios para el éxito de su rendimiento. Comienza a reaccionar a una amplia gama de estímulos que lo distraen.
6. Su atención se reduce ampliamente a nivel de nuevas informaciones y de adquisiciones recientes. En algunos se observa un retorno a antiguos estilo o técnicas; esta regresión es una característica de muchos síndromes.
7. Tendrá reacciones exageradas para con sus compañeros de equipo. Será muy sensible a las burlas o a las insinuaciones que lo encausen.
8. Trata de aislarse físicamente de su entrenador y de su equipo.
9. El equipo pierde su interés para él. Proyecta su resentimiento hacia sus compañeros de equipo., pues considera que son responsables de su estado.
10. Tiende a decir que pronto se retirará de la competencia.
11. Expresa el deseo de que termine la temporada.
12. Pierde su apetito durante la última comida antes de la prueba.
13. Tiende a cortar toda comunicación con sus compañeros de equipo.
14. Si se dirige a usted, exteriorizara sus sentimientos de ansiedad encausando sus capacidades.
* Podrá sugerir que un sustituto ocupe su puesto.
* Se mostrará temeroso respecto a lo que puede esperar de sí mismo, temor frecuentemente expresado por sentimientos de culpabilidad del género: "Me siento desolado, pero siento que hoy todo saldrá mal" o "Tengo la impresión de tener el estómago lleno de piedras."
* Expresará inquietudes relacionadas con sus rendimientos en el entrenamiento de la semana pasada. Hayan sido buenos o malos, su actitud será crítica y pesimista.
* Tratará de causar en Ud. impresiones positivas, pero de hecho no será capaz de creer o de aceptar lo que podría decir respecto de un eventual éxito.
Recomendaciones para el tratamiento de los atletas hiperansiosos.
1. No espere a oír muchos testimonios de fracasos pasados; de hecho la imagen que él da, será la de un joven que ha tenido una parte razonable de éxito.
2. recuerde que el éxito no provoca en él sentimientos positivos; él no se autoriza habitualmente a gozar del placer que procura la victoria. Hemos constatado que el éxito lo culpabiliza y no lo encanta.
3. No se asombre si su exaltación inicial desaparece tan súbitamente como ha aparecido. Cuando está exaltado, es como si hubiera bajado la guardia y se le hubiera autorizado momentáneamente a gozar del éxito.
4. Si se considerar su tendencia a creer los adultos como jueces y personas duras, espere, como entrenador, ser más que cualquier potro considerado bajo este ángulo.
5. Tiene la desagradable facultad de reaccionar selectivamente ante los índice negativos; este desesperante defecto trastorna a muchos entrenadores. Estos últimos se enervan viendo a estos atletas perder un tiempo considerable reaccionando ante cosas insignificantes, únicamente porque tienen un valor negativo. Un buen ejemplo nos fue dado por el caso de u n atleta que saltaba de Alegría luego de haber "batido" el récord de su colegio, dejando súbitamente libre curso a la componente positiva de su naturaleza, luego que constata en la frase siguiente que ha cometido no obstante un pequeño error técnico, reduciendo así este nuevo récord a una recompensa emocional de las más fugaces. Se puede calificar esta reacción como de desprecio a sí mismo. Este encadenamiento de acciones se desarrolló
en el espacio de algunos segundos.
6. Recuerde que al nivel de sus sentimientos, su universo estará poblado de agentes potenciales de castigo.
7. El nivel de ansiedad, que provoca una descompensación psicológica y física, asegura su protección contra esos agentes que lo amenazan.
8. Su ansiedad es una defensa contra el riego de exponerse a más severos castigos.
9. El precio que él paga es la vigilancia de todos los instantes y, porque se considera como un fracasado potencial, se limita a pagarlo.
10. Recuerde que con sensibilidad usted podrá, quizás, hacer al atleta menos exigente de su equipo, el más dispuesto a pagar por su persona.
Para reducir los efectos de esto:
1. Maneje la crítica con prudencia. Será más eficaz educar corrigiendo o dando instrucciones. Recompénsele cada vez que haga algo positivo.
2. Sus sentimientos y su humor ejercerán un efecto significativo sobre la capacidad de este tipo de atleta para interpretar sus instrucciones. Estará solicito para conocer e interpretar su humor y sus sentimientos verdaderos; Ud. comprobará cuán difícil le es ocultar su cólera o su decepción, pues en lo que respecta a la hipocresía, ha estado en buena escuela.
3. Recupere su sangre fría antes de ir a verlo para evitar el contagio que provocaría una gran ansiedad de su parte. Este tipo de atleta dispone inconscientemente de "antenas" para detectar el menor síntoma que va de una pequeña modificación de su expresión a una inflexión de vuestra voz.
4. Deje el tiempo necesario para que den curso libre a la expresión de sus sentimientos. Esto reduce su tensión interna.
5. Invente una técnica sutil para hablar del miedo y de sus efectos sobre el rendimiento. Pensamos que son los entrenadores quienes relatan sus temores tales como lo han vivido como deportistas. Quienes tocaran la cuerda sensible cuando discutan de estas emociones.
6. La ocasión más natural para hablar inteligentemente del miedo y de la ansiedad será la reunión de equipo; esto permite al atleta hiperansioso no sentirse singularizado. Será más capaz conservándose en el anonimato, de poner su enseñanza en práctica; además estará menos a la defensiva.
7. Trate de no introducir informaciones o técnicas de entrenamiento nuevas o diferentes durante la última parte de la semana de entrenamiento. Su tendencia a reaccionar de forma exagerada en la competencia futura, roba al hiperansioso toda capacidad de integrar esta nueva enseñanza.
8. Disminuya la importancia de la función que él desempeña en el éxito del equipo; haga que en cierta forma no sea él o su rendimiento lo que determine el éxito o el fracaso de todo el equipo, semejante responsabilidad no deberá pesar demasiado sobre sus hombros.
9. Tienen una tendencia a sumir la responsabilidad de la derrota del equipo. Tienden a asumir más responsabilidad de la necesaria. Es por esta razón que es necesario rodearse de todo tipo de precauciones antes de nombrar a un individuo capitán de su equipo. El aceptará este cargo aunque la evidencia de esta responsabilidad contribuya a aumentar su tensión.
10. Aproveche cada ocasión que se presente para aliviar su carga emocional quitándole preocupaciones que no deberían concernirle.
Dígale en el momento oportuno que son de su incumbencia.